UNA EXCUSA HIPÓCRITA

Por Jorge Rachid
Médico sanitarista. Analista internacional

El mundo lamenta las muertes de seres inocentes, producidas en las jornadas que han pasado a la historia, como el 11/9 en EUU, tanto como sufre la devastación que produjo la planificada de antemano reacción del imperio, a partir de entonces.
Todavía se sospecha sobre los verdaderos autores intelectuales del atentado a las Torres Gemelas, aunque sí se sabe que los autores materiales fueron sauditas y yemenitas y que, pese a ello, la respuesta militar fue sobre Irak y Afganistán.

Por eso, el mundo se pregunta cuáles fueron los motivos centrales de dichos atentados.
Desde ese momento, y no por casualidad, se desató sobre el mundo árabe una campaña de demonización de enorme magnitud, sin antecedentes en la época moderna, sólo comparable con la persecución nazi sobre las poblaciones judías, en la ll Guerra Mundial.

Esa persecución contra los árabes se dio tanto en lo cultural, apoyados por la cadena oficial mediática de los imperios dominantes, como en el campo bélico, en una ocupación de países soberanos por parte de Norteamérica, en el caso iraquí, y la complicidad de Naciones Unidas, en Afganistán. Ese fue sólo el comienzo de una estrategia que castigaría al mundo, como tal, y crearía el escenario actual de poblaciones migrantes por millones, huyendo de las guerras, el dolor y las muertes civiles.

La pregunta que nos hacemos quienes analizamos el devenir de los acontecimientos es la siguiente: ¿dónde termina la expansión imperial, cuál será el límite de sus ambiciones, si es que tienen algún límite? Nadie lo sabe, aunque las sospechas se acumulan en el nuevo panorama internacional. Un escenario signado por la pugna entre un equilibrio multipolar, donde los países-continentes o los bloques regionales, tengan su rol protagónico,
o un mundo unipolar, imperial, absoluto, que impone condiciones por la fuerza. A éste último lo sufrieron Libia, Siria, Yemen, Egipto, Ucrania, países donde se desconocieron los esfuerzos por la paz realizados por China y Rusia, asociados en los BRICS, además de UNASUR, CELAC, la alianza asiática y algunos países europeos, fuera de la Unión Europea, como los escandinavos.

Detrás de esto está, sin dudas, también la lucha por los mercados, ante la crisis terminal del capitalismo financiero extorsionador, que intenta preservar su poder de fuego correctivo. También está la feroz batalla de monedas que se está dirimiendo entre el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, creado por China y 57 países miembros, algunos de los cuales son del “otro equipo”, como Japón, Inglaterra y Francia, más Australia y Nueva Zelandia. Ese súper banco, en sólo 9 meses, acumuló tanto poder como el FMI, con ventajas comparativas para sus socios, ya que no existe el derecho al veto. Pronto agregará como moneda de intercambio al yuan.

Esta maniobra hizo reflotar la APT, Alianza del Pacífico liderada por EEUU, denostada por los demócratas y votada por los republicanos en sociedad con Obama.
Nos preguntamos si el mundo llamado “civilizado” tenía necesidad de tanto dolor y muerte, pensando en los millones de víctimas de las grandes guerras del siglo XX.

Nos preguntamos, también, si el complejo industrial militar de EEUU es quien diagrama la política, junto a los servicios secretos.

Nos preguntamos, a su vez, si reciben en esa tarea macabra la colaboración de estados terroristas como Israel, que ataca en forma permanente a los países de Medio Oriente, y funciona como un portaviones “amigo”, estacionado para agredir a los palestinos, libaneses, sirios y en especial al desvelo de “Occidente” que es Irán.

Lo seguro es que ese 11 de septiembre fue el inicio de una de las etapas más dramáticas y trágicas que vive el mundo, y que aún mantiene activas las macabras amenazas de ese monstruo invertebrado llamado OTAN.

Un monstruo cuyas garras llegan a nuestros mares, ocupando y colonizando las Malvinas, para someternos al juego internacional de sus propios escenarios de conflicto, creados por ellos mismos.

Así usaron el (¿auto?) atentado a las Torres Gemelas contra nosotros, y hoy usan a los fondos buitres, para atacarnos solapadamente. Igual que usan a los miles de mercenarios del ISIS armados por ellos, y financiados por las traders petroleras que compran su petróleo a través de Turquía.

Vivimos en un mundo hipócrita, que dice llorar por los desplazados que provoca, pero que, gracias al ocultamiento de los medios que controlan los mismos fariseos, desconoce las causas que lo están llevando al precipicio.

Fuente:

http://reconquistadigital.org/  RECONQUISTA N°1

 

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