Patagonia en venta: Cuenta regresiva para que la base China empiece a operar

Las instalaciones albergarán a más de 30 operarios durante el monitoreo de las misiones. El consumo eléctrico superará a la demanda total de Las Lajas.

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En las 200 hectáreas del paraje Quintuco que albergan la estación china de observación del espacio profundo ya no flamea la bandera con la inscripción “Uocra presente”. Sólo queda un galpón de Esuco pronto a ser desmontado y varias máquinas arrumbadas a la espera de su pronto exilio. El gigante que guiará las misiones del país asiático a la Luna y Marte está a unas capas de pintura de ser terminado.

“Estamos desmovilizando porque está prácticamente lista. Estamos en fase de terminación total y entregamos la obra”, aseguró ayer el ingeniero a cargo de la obra, Sergio Zingman, durante una recorrida por las instalaciones . De los 450 obreros que supo haber, sólo quedan 40 afectados a los últimos detalles. Ayer al mediodía, algunos aprovechaban el descanso bajo uno de los pocos sectores con sombra en el patio del “centro de vivir y trabajar”, tal lo definió el traductor Domingo.

El referente de Esuco anunció que “terminan su tarea a fin de mes” y que seguirán conectados para tareas de mantenimiento, “pero nada más”. “Acá hubo trabajo para más de 500 personas”, afirmó, contando también a profesionales en obra y subcontratistas.

Si bien se había anunciado el inicio de las actividades en marzo, el jefe de la estación, Wang Jizhou, evitó arriesgar fechas. La primera misión a supervisar desde aquí será la del Chang’e 5, que alunizará para conocer la superficie y volver a la Tierra. La antena de 35 metros de diámetro instalada en el paraje neuquino les dará el alcance necesario para mirar a 380.000 kilómetros, donde está el satélite, y esperan que llegue a los 50 millones que nos separan de Marte.

Las maquetas de las sondas, satélites y astronautas ya pueden verse en la sala de exposiciones que estará abierta al público y que cuenta detalles de los acuerdos firmados entre ambos países. Una de las láminas muestra al presidente Mauricio Macri estrechando la mano de su par Xi Jinping. “El 26 de septiembre se consultan los asuntos de cooperación y se profundiza la amistad tradicional”, reza el cartel. Fue la fecha en que se firmó el protocolo adicional para asegurar que la antena sirva sólo para fines “pacíficos”. “Para nosotros no era necesario, pero todas las dudas quedaron allanadas”, observó el secretario de Gestión Pública de la provincia, Rodolfo Laffitte.

Cuando esté operando en toda su capacidad, el consumo energético de la estación superará al de todo Las Lajas. “Son alrededor de cinco Chorriacas”, explicaron ayer. Eso sí: el sol cayó con toda su fuerza ayer sobre las tierras áridas de Quintuco, pero los aires acondicionados se mantuvieron en unos prolijos 24 grados.

“Todas las dudas que hubo en el pasado fueron allanadas por el gobierno nacional para dar tranquilidad”,
afirmó Rodolfo Laffitte sobre el acuerdo adicional.
“Vamos a mantener avisada a la parte argentina cuando haya una misión, a través de la embajada” dijo Wang Jizhou, jefe de la estación.

La estación espacial china de Neuquén ya está lista para recibir señales desde la Luna

Es una imponente obra de ingeniería, con la que China buscará llegar la Luna y, en un futuro no muy lejano, Marte.
Es el último día del año nuevo chino y los detalles con guirnaldas rojas para el festejo no están en Beijing sino que se observan en Quintuco, en un paraje remoto e inhóspito de 200 hectáreas cerca de la cordillera neuquina, donde se erige una imponente obra de ingeniería: una parábola gigante que con toda su estructura de engranajes pesa unas 450 toneladas y con la que China buscará conquistar primero la Luna y, en un futuro no muy lejano, Marte.

Luego de años de idas vueltas con la construcción de la nueva estación espacial china -que involucra al gobierno de ese país, a la provincia de Neuquén y a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), y que recibirá señales desde los 380.000 kilómetros de distancia que separan a la Tierra de la Luna-, la megaobra ya está terminada.

Apenas falta que la Encom dé el visto bueno al uso de las frecuencias designadas y, el plato más fuerte, que China determine el “Día D” del lanzamiento al espacio desde Asia de la sonda lunar Chang’e-5, cuando se estrenará formalmente la antena ubicada en plena Patagonia argentina.

Tras recorrer unas cuatro horas en auto desde la capital neuquina hacia el norte, yendo por la ruta provincial 22 y luego por la 40 -ambas pasan por restos paleontológicos de saurópodos y dinosaurios- se advierte su presencia desde la vera de la mítica ruta que atraviesa el país de norte a sur. Es una inmensa parábola de unos 35 metros de diámetro que pesa 110 toneladas.

En su emplazamiento el suelo es desértico, las napas de agua están secas y hay muy poca vegetación; el pueblo más cercano es Las Lajas, a unos 58 kilómetros. Literalmente es la nada misma, pero el terreno es propicio para transmitir señales porque no hay interferencias: una olla entre montañas de la precordillera de los Andes.

Hay vientos que llegan a ser tornados en verano, pero pese a ello el lugar tiene “poco polvo en suspensión” y la antena está preparada para soportar ráfagas de hasta 170 kilómetros por hora.

Al llegar no se divisa presencia militar, aunque es necesario ingresar con autorización de la embajada china y con conocimiento de la contraparte argentina.

El jefe de la estación de CLTC (la firma china que lleva adelante el proyecto), Wang Jizho, recibe a un grupo de periodistas en el edificio principal, muy austero y limpio, y ocasionalmente adornado con colores rojos por el año nuevo chino, que culmina hoy.
Los chinos locales tienen doble festejo, porque ya pueden hacer uso de la estación.

Carteles bilingües, un comedor, un gimnasio, una mesa de ping pong, y hasta una cancha de básquet es lo que hay hoy en el predio, que consta de cuatro edificios. Está casi terminado una especie de hotel para albergar a las 30 o 40 personas que permanezcan las semanas que perduren las misiones programadas, y luego al equipo permanente del gigante asiático, que no supera las 10 personas.

Una sala está destinada a museo, en el que resaltan la búsqueda de China en la conquista del espacio y las relaciones bilaterales con la Argentina. Una gigantografía muestra el apretón de manos entre los presidentes Mauricio Macri y Xi Jinping, cuando en 2016 reconfirmaron que la estación será para “fines pacíficos”.

También están las réplicas de los satélites y de los cohetes enviados al espacio por China, y del ArSat 1 argentino, de cuyos servicios se valen los chinos.

“Aún no está determinado, pero es posible que lo hagamos este año, depende de muchos factores”, suelta escuetamente Jizho, sin arriesgar fechas.

En un principio, el “Día D” fue previsto para 2017, pero hubo demoras. En julio del año pasado, quien tiene a cargo el programa de exploración lunar Chang’e, Wu Weiren, postergó la fecha para “la segunda mitad del 2017”, y en enero último, el China Daily News reveló que la largada sería en “noviembre”, tras citar fuentes de la China Aerospace Scienceand Technology Corporation (CASC).

“Inicialmente la antena se utilizará para hacer soporte al proyecto de exploración lunar -con intercambio de datos, imágenes de las muestras recopiladas allí-, pero en un futuro también servirá para explorar Marte”, aventuraron las fuentes chinas.

En la relación bilateral china-argentina, 2017 es un año especial: el próximo 17 es el aniversario 45 de las relaciones diplomáticas entre ambos países y, además, está previsto que el presidente Macri visite el país asiático a principios de mayo.

Con fines pacíficos

El acuerdo bilateral que dio lugar a la creación de la estación espacial china en Neuquén establece una concesión por 50 años para investigar con fines pacíficos, en la que Argentina tiene un 10 por ciento del tiempo de uso a través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).

El país prevé aprovechar el intercambio de información de datos y concretar proyectos de investigación con universidades nacionales, entre otros usos aún a determinar.

Otros aspectos del acuerdo involucraron la construcción de una escuela rural y de un troncal de tendido eléctrico, que demandó unos 10 millones de dólares, a cargo del gobierno chino.

El tendido eléctrico se construyó de forma tal que la Estación pueda recibir durante la transmisión hasta un mega de energía, que equivale a “cinco pueblos de Chorriaca, que demanda unos 200 kw de energía”, comparó el secretario de gestión pública de Neuquén, Rodolfo Laffitte.

Si bien la inversión es china, el tendido es propiedad de la provincia neuquina, que prevé podrá abastecer con energía a zonas rurales.

En la imponente obra participaron unos 450 operarios y 30 profesionales; además, los subcontratistas contrataron decenas de personas, informó el ingeniero a cargo de la obra, Sergio Zingman.

La instalación de la estación china en Neuquén cambió sustancialmente la economía y la cultura del pueblo más próximo, Las Lajas, ubicado a 58 kilómetros.

Mientras duró la construcción, allí se asentaron los chinos, alquilando casas para vivir y provocando un shock de ventas en los comercios de la zona con la demanda de gran cantidad de pescado, arroz y algas, ingredientes poco habituales en ese pueblo, que requirió de cocineros expertos en comida china.

En las jornadas de descanso, los chinos se volcaron al turismo y recorrieron gran cantidad de lugares, especialmente de la Patagonia, recordaron ante Télam vecinos de la zona.

El programa de exploración lunar chino

La antena de la estación espacial china en Neuquén, que transmitirá al hemisferio sur señales llegadas desde la Luna, permitirá a los chinos recibir información permanente durante la rotación terrestre, sin interrupciones, y será estrenada en el próximo lanzamiento desde Asia de la sonda lunar Chang’e 5.

En el hemisferio norte, China tiene en su territorio dos antenas más de esta magnitud -una de ellas la supera, con un diámetro de 60 metros-, y utiliza otras siete estaciones en el mundo más chicas que la de Argentina, emplazadas entre otros países en Pakistán, Australia, Namibia y Chile.

La misión del Chang’e 5 permitirá cumplir con los pasos de “orbitar, aterrizar y regresar” desde la Luna a la Tierra, describieron los enviados chinos en la visita que Télam realizó a la estación en Neuquén.

Con su programa lunar, China podrá realizar el primer muestreo automatizado de la superficie del satélite natural; realizar el primer despegue desde la Luna; y contar con el primer muelle no tripulado en una órbita cercana al astro.

El despegue lunar permitirá el primer vuelo de regreso a una velocidad próxima a la segunda velocidad cósmica (la velocidad mínima que debe imprimir un cuerpo para contrarrestar la gravedad terrestre).

Esa sonda lunar -la nave automática más compleja jamás lanzada a la Luna- se compondrá de cuatro partes: “Un orbitador, un regresador, un ascensor y un módulo de aterrizaje”, precisó al China Daily Ye Peijian, consultor del programa oficial.

El “lander” colocará las muestras de la Luna en un recipiente en el ascensor, después de haber aterrizado en el satélite. Luego, despegará de la Luna para acoplarse al “orbitador” y al “regresador”, que se encontrará girando; y, como último paso, el “regresador” es el que volverá a tocar la Tierra con las muestras lunares.

El desarrollo de la Chang’e 5 entró en el final de su fase de modelo de vuelo, y su lanzamiento está previsto en principio para fines de este año.

China también planea lanzar la sonda lunar Chang’e 4 en 2018, para lograr “el primer aterrizaje suave de la humanidad en el otro lado de la Luna” -que no alcanzaron Estados Unidos ni la Unión Soviética-, y realizar tareas de exploración y de comunicaciones desde ese punto vedado a la mirada humana.

Ese país planea enviar “robots para explorar ambos polos lunares”, anunció el viceministro de la Administración Nacional del Espacio de China,  Wu Yanhua, quien dijo también que están analizando planes para enviar astronautas.

El 27 de septiembre, el chino Zhai Zhigang realizó un paseo espacial de 15 minutos por primera vez en la historia de la carrera espacial del país asiático.

La antena permitirá tener una mirada de hasta 380.000 kilómetros

En marzo del 2017 se inaugurará la estación espacial china en Quintuco

La parábola de 110 toneladas y 35 metros de diámetro ya se divisa desde la Ruta 40 a mitad de camino entre Las Lajas y Chos Malal.

En el predio de 200 hectáreas que el gobierno de Neuquén le cedió a la Conae hay más de una docena de tráileres que hacen de oficinas para esa estepa árida, camionetas, colectivos de larga distancia, una bandera china junto a la argentina.

“La estación es emblema de amistad y ganancia mutua para ambos países”, dijo ayer Yu Xueming, responsable de la estación e ingeniero electrónico de CLTC, durante una visita que organizaron junto al secretario de Gestión Pública, Rodolfo Laffitte.

Su traductor, Víctor –de nombre argentinizado para facilitar la comunicación con los locales–, retransmitió que la base “ayudará a Neuquén a elevar su prestigio tecnológico” y detalló que, de los cuatro edificios que integran el proyecto, dos están finalizados en su aspecto técnico –las dos antenas–, mientras que la sala de controles estará lista a fin de mes y el edificio de administración, en agosto.

La inversión total ronda los 70 millones de dólares.

Cuando esté funcionando, la parábola les permitirá a los asiáticos una mirada a más de 380.000 kilómetros de distancia.

El programa de exploración espacial de China contempla un alunizaje en 2017 a través del Chang’e 5 para tomar muestras en superficie y regresar a la Tierra.

Más adelante, un desembarco en el “lado oscuro” y, para el 2020, aspiran una misión tripulada.

“Una antena de este porte, que se mueve lentamente, no es para comunicaciones terrestres”, dijo Laffitte para desmentir nuevamente que tenga usos militares.

Por dentro, oficia como una “gran jaula de Faraday” que contiene, además del hormigón exterior, una malla metálica especial para que no ingresen ondas microondas de afuera que puedan interferir las comunicaciones.

El complejo lo integra también un edificio de energía –una suerte de subestación transformadora– y una sala de equipos de arquitectura símil china para administrar los datos que capte la antena.

Xueming aclaró que, en ese lugar, “no hay pantallas” y no se verán imágenes en vivo de las misiones.

“Los datos recibidos vamos a publicarlos”, aclaró.

Hace poco se difundieron imágenes que tomó en 2013 la misión del Chang’e 3.

 

La base China estará abierta al público cuando se inaugure

Cuando comience a funcionar en su esplendor, la base espacial china, enclavada en una olla geográfica de 200 hectáreas cerca del paraje Quintuco, consumirá la misma cantidad de energía eléctrica que cinco Huinganco.

Todavía no se ve en el horizonte la fecha exacta de la inauguración ni cuál ha sido su verdadera inversión. “Superior a los 50 millones de dólares”, explicó en un dificultoso castellano el traductor Domingo Zhao –en realidad Domingo es el apodo impuesto por sus compañeros argentinos, pero se llama Zheng-.

La planta emerge de repente en el agreste pasaje del centro-norte neuquino. Lo primero que aparece es una gigantesca antena parabólica que apunta al cielo. Sus dimensiones asustan: 35 metros de diámetro y un peso cercano a las 500 toneladas. “La trajimos desarmada en barco desde China. Fue un viaje de un mes hasta el puerto de Buenos Aires”, dijo Zhao.

La estación espacial tendrá como objetivo la investigación del espacio profundo. En lo mediato, China enviará una misión a la luna y los datos llegarán al centro de operaciones en Neuquén. “También tenemos prevista una misión a Marte, pero más adelante”, destacó el joven traductor.

Aunque la comitiva asiática se mostró muy abierta a evacuar las dudas e inquietudes de los periodistas, se excusaron por no poder abordar cuestiones políticas referidas a las relaciones entre los países.

La base consta, en esencia, de cuatro bloques: un edificio multifunción (con oficinas, cocina, comedores y hasta sector de deportes); otro destinado a maquinaria; las antenas, y la estación de energía (de la que tuvo exclusiva participación el EPEN).

El proyecto de exploración lunar que tanto entusiasma a los chinos consta de tres etapas: la órbita, el alunizaje y el regreso. Todo ello controlado desde el centro que será inaugurado este año sin fecha cierta.

El diez por ciento del funcionamiento le será otorgado a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) –esto es 2 horas y 40 minutos por día-.

Para dar por aclarado el propósito de la base espacial y despejar los temores sobre el posible uso militar de las instalaciones, Zhao anticipó que excepto las jornadas en las que se realicen tareas espaciales, el público la podrá visitar. “Todo abierto; todo transparente”, remarcó.

En 2010, una avanzada de técnicos chinos llegó al país para buscar el sitio adecuado para levantar la base. El 20 de julio de 2012 la CONAE y la CTCL (su par asiático) firman el acuerdo para la construcción. El 22 de diciembre de ese año se firmó el convenio con el gobierno de Neuquén y en julio de 2013 se logró el permiso de construcción.

Recién en abril de 2015 comenzó el montaje de la antena y a fin de agosto de 2016 comenzó el montaje e instalación de equipos hasta la actualidad.

Cierran el debate por el uso civil de la antena china

Se firmó un protocolo que descarta una utilización militar, como se llegó a pensar.

En el gobierno provincial pusieron el acento en que se habilitaría en marzo.

Cierran el debate por el uso civil de la antena china

La firma de un protocolo adicional al acuerdo entre los gobiernos de Argentina y China para la construcción de una base de observación del espacio lejano en Neuquén dio por cerrada la polémica respecto de un posible uso militar.

Ahora el texto menciona que las instalaciones se usarán “exclusivamente con miras al uso civil”, aunque desde el gobierno provincial consideraron que la aclaración no era necesaria.

“Fue una salida elegante del actual gobierno”, evaluó el secretario de Gestión Pública, Rodolfo Laffitte, en relación a las críticas que la entonces oposición había lanzado sobre la base de exploración lunar.

“Para nosotros no era necesario, porque estaba muy claro en los acuerdos que era para uso civil, pero si consideraban que era necesario para la opinión pública, está bien que lo hagan”, señaló el funcionario.

Remarcó no obstante que “se cerró tema y ahora ya podemos enfocarnos a discutir cosas más importantes, por ejemplo sobre cómo utilizar la tecnología para beneficio de la provincia y el país”.

El protocolo fue firmado por la canciller argentina Susana Malcorra y su par chino Wang Yi en Hangzhou, en el marco del G-20 que se realizó el año pasado.

El texto, al que tuvo acceso “Río Negro” establece primero que ambos gobiernos “aunarán sus esfuerzos en trabajar conjuntamente en la plena aplicación del acuerdo”.

“Considerando que es de interés de ambos Estados trabajar conjuntamente en el desarrollo de tecnología espacial con fines pacíficos y cooperar en el campo de las actividades espaciales para beneficio mutuo, el acuerdo se implementará exclusivamente con miras al uso civil en el campo de la ciencia y la tecnología, y la información resultante de sus investigaciones de ninguna manera podrá ser utilizada con propósitos militares”, finaliza el acuerdo.

El documento fue rubricado en español, chino e inglés.

La estación de observación del espacio lejano está próxima a finalizarse.

Según indicó Laffite, la mayoría de los edificios fueron terminados, incluido el centro de exhibiciones e interpretación que será abierto al público.

Su inauguración está prevista para marzo.

“Superado lo técnico podemos dedicarnos, por ejemplo, a ver cómo utilizar esa tecnología en beneficio de la provincia y el país”.Rodolfo Laffitte, secretario de Gestión Públicade Neuquén.

Un documento del Ministerio de Defensa chino reavivó la polémica por la base espacial de Neuquén

200 hectáreas concedidas a 50 años por el Gobierno

“La fuerza aérea se esforzará por cambiar su enfoque del territorio tanto en defensa como en ataque”.

Un nuevo mensaje emitido desde Pekín volvió a poner en alerta a legisladores de la oposición y a referentes de las Fuerzas Armadas por el posible uso militar que podría tener la estación espacial que está construyendo China en 200 hectáreas de Neuquén que fueron concedidas a 50 años por el Gobierno.

En un informe sobre la estrategia militar de China que Pekín distribuyó a la prensa de ese país el pasado 26 de mayo y que consta de seis capítulos, se dio a entender que “la fuerza aérea se esforzará por cambiar su enfoque del territorio tanto en defensa como en ataque”.

El área de prensa de la embajada de China en Buenos Aires no amplió detalles sobre el tema ante consultas de La Nación y se limitó a enviar el mismo documento de estrategia militar china. También se aclaró que en otras oportunidades el embajador Yang Wanming negó cualquier posibilidad de un uso militar de la estación espacial de Neuquén.

La estación terrestre china será operada por China Satellite Launch and Tracking Control (CLTC), una entidad cuyo director es el general Zhang Youxia, que ocupa ese cargo por su condición de jefe del Departamento General de Armamentos del Ejército Popular de Liberación (EPL), el nombre que todavía conservan las fuerzas armadas chinas. Zhang es uno de los 11 miembros de la Comisión Militar Central del PC chino, presidida por Xi Jinping.

Oficiales y académicos vinculados con las Fuerzas Armadas de la Argentina mostraron en reserva su preocupación ante el documento, mientras que un asesor aclaró que si bien la antena aérea que China instalará en Neuquén no tiene aparente uso militar, está claro que “podrá transformarse en un elemento del espacio para la transmisión de información sensible”.

CANCILLERIA

Argentina y China reafirman el uso pacífico de la Estación Espacial de Neuquén

 05 Septiembre 2016
Información para la Prensa N°: 293/16

La Canciller Susana Malcorra y su par Wang Yi firmaron en Hangzou, China, el Protocolo Adicional al Acuerdo de Cooperación entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de la República Popular China sobre la construcción, el establecimiento y la operación de una estación de espacio lejano de China en la Provincia de Neuquén, Argentina, en el marco del Programa Chino de Exploración de la Luna, suscripto el 23 de abril de 2014.

El mismo reafirma y establece taxativamente el uso exclusivamente pacífico de la Estación Espacial de Observación del Espacio de Neuquén.

La firma del Protocolo refuerza el compromiso de ambos países en avanzar en la cooperación científico-tecnológica en general y espacial en particular, sobre la base del uso pacífico de dicha estación de observación.

 

PROTOCOLO ADICIONAL AL “ACUERDO DE COOPERACiÓN ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Y EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA SOBRE LA CONSTRUCCiÓN, EL ESTABLECIMIENTO Y LA OPERACiÓN DE UNA ESTACiÓN DE ESPACIO LEJANO DE CHINA EN LA PROVINCIA DEL NEUQUÉN, ARGENTINA, EN EL MARCO DEL PROGRAMA CHINO DE EXPLORACiÓN DE LA LUNA”, SUSCRIPTO EL 23 DE ABRIL DE 2014
PDF:    bilpai11093
Fuente:
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